
Los sistemas de lectura
Etimología, lengua de los pájaros y silabario sumerio
De dónde vienen. La etimología, disciplina erudita, nace en el siglo XIX de la gramática comparada de las lenguas. La lengua de los pájaros es una tradición de escucha, que Fulcanelli popularizó en 1926 en El misterio de las catedrales. El silabario sumerio proviene de la escritura cuneiforme de Mesopotamia, la más antigua que se conoce. Sus signos fueron catalogados por René Labat en el Manuel d'épigraphie akkadienne, y John A. Halloran elaboró el Sumerian Lexicon. El novelista Anton Parks propone además una clave de lectura original, a través de una lengua matriz que llama Emešà.
En qué se apoyan. En los nombres de pila y el apellido de nacimiento, en el nombre de uso, y en los nombres y apellidos de ambos padres. La etimología se remonta a la raíz y al sentido primero de cada nombre. La lengua de los pájaros lo toma por el sonido: homofonías y cortes. El silabario lo divide tal como se pronuncia, y lee cada sílaba como un signo sumerio.
Para qué sirven. Para escuchar lo que un nombre lleva aun antes de que uno lo habite: una herencia, una imagen, a veces una vocación. Los nombres de los padres dicen lo que el linaje transmite, y en qué el nombre del hijo lo prolonga o se aparta de él. Cuando las tres lecturas coinciden, el rasgo cuenta. La primera se comprueba; las otras dos son resonancias.
Un nombre nunca ha determinado a nadie. Precede a la persona y la acompaña, y siempre se puede cambiar.